Cine participativo: El arte de echar una mano

Cine participativo: El arte de echar una mano

La realidad en la que vivimos, era de la información, retroalimentación y comunicación instantánea sin barreras, se ha conformado como el campo de cultivo perfecto para que una forma de creación tan particular como el cine participativo (Participatory Cinema) termine germinando de forma exitosa. Este tipo de producción de cine se viene moviendo desde hace aproximadamente una década gracias a la participación global, en la que alguien con un proyecto en mente pide de forma abierta ayuda a quien pueda aportarla… al mundo entero. Dinamismo e interacción son las palabras clave para entender este concepto. Ya no hay excusa para creer que una idea no puede ser llevada a cabo dentro del competitivo mundo del celuloide. Es por todos conocida la forma en la que la industria cinematográfica tiende a funcionar. Crear, grabar, editar y distribuir supone a veces una inversión de capital tan elevado para una persona – varias incluso – , que es por ello que la intervención de agentes externos, como productoras, se hace completamente necesaria para salir adelante. De esta forma, día a día, creadores con excelentes proyectos compiten por un apoyo y un respaldo económico externo que no puede dar cabida a todas las propuestas existentes, relegando así a muchas brillantes ideas a un cajón del olvido. No es ninguna novedad que las redes sociales, los foros, las listas de correos y otras tantas formas de contactar a través de internet han supuesto un cambio radical en innumerables aspectos que concebíamos antes como fijos e inamovibles – o en el mejor de los casos lentos y tediosos – . La posibilidad de conocer a...
Shorty Week: el poder del pequeño formato

Shorty Week: el poder del pequeño formato

La pasada semana El Puerto de Santa María (Cádiz) vio como sus calles fueron asaltadas por cientos de cortos que, durante cuatro días, se encargaron de ofrecer una alternativa cultural audiovisual interesante y de agradecer, una opción diferente, innovadora y, cuanto menos, original. Del 12 al 15 de marzo se celebró la segunda edición del Festival Internacional de Cortometrajes Shorty Week, certamen encargado de dar espacio a nuevos talentos del ámbito y preocupado por acercar al gran público grandes historias que, por contenerse en metrajes inferiores a 10 minutos, no tienen que envidiarle nada a sus hermanos mayores. Mitad de marzo y el calor se empezaba a notar, aún no había llegado el día oficial que da el paso entre el invierno y la primavera pero todos ya aceptaron el cambio. Los organizadores de la Toma 2 de Shorty Week, sin duda, han acertado con las fechas para su festival. Al asistente no le costará relacionar ese fin de semana en el que ya no necesitó llevar abrigo con los cortos que vio (y descubrió) mientras se pasaba por los diversos puntos de interés dispersos por la ciudad. Con la clara premisa de divertirse y disfrutar con lo que hacen, los responsables del festival han conseguido un año más establecer un lugar de referencia para creadores y espectadores, un espacio para la exhibición y difusión de trabajos con alma que, de otra manera, quizá no habrían tenido forma de llegar a la luz. Fijando el Teatro Pedro Muñoz Seca como centro neurálgico del evento, la red extendida este año para la acción ha conseguido involucrar a galerías, bares y...