Mujeres cineastas: nuevas miradas

Mujeres cineastas: nuevas miradas

Cuando pensamos en los orígenes del cine se nos viene a la cabeza figuras tan célebres como los hermanos Lumière, inventores del cinematógrafo y autores de vistas tan famosas como Los obreros saliendo de la fábrica o el Regador regado, George Méliès por su famosa película Viaje a la Luna o Segundo de Chomón con El hotel eléctrico. La lista continuaría con nombres tan famosos como Alexandre Promio, Eduardo Jimeno o William Kennedy Dickson, pero a menudo se queda en el olvido el nombre de Alice Guy, quien firmaría la primera película de ficción, El hada de los repollos.

Miguel Gomes: el buen portugués

Miguel Gomes: el buen portugués

No es ninguna novedad: el panorama cinematográfico de nuestros vecinos del oeste está viviendo un momento de esplendor. En los últimos años un puñado de buenos realizadores han llevado el cine portugués más allá de sus fronteras. João Canijo, Rita Azevedo Gomes, Pedro Costa, João Nicolau, Susana de Sousa Dias y, por supuesto, Miguel Gomes. En su último largometraje, ‘Tabú‘ (Tabu, 2012), Gomes nos cuenta una historia donde la memoria y las emociones de sus personajes son la clave. La textura de sus imágenes en blanco y negro y su sonido sugerente combinan sutileza e intensidad con una destreza que difícilmente deja indiferente al espectador. Su anterior película, ‘Aquel querido mes de agosto‘ (Aquele querido mês de agosto, 2008), es técnicamente muy interesante. En un juego hilado sabiamente, el director nos hace partícipes de parte de su proceso fílmico, nos muestra un retrato veraniego del Portugal más rural con música de verbena, procesiones y baños en el río y cuenta la historia de amor adolescente de sus protagonistas, Tânia y Hélder. ‘La cara que mereces‘ (A cara que mereces, 2004), el primer largometraje de Gomes, ya apuntaba maneras en cuanto a originalidad formal. En la primera parte, el protagonista cumple 30 años pero no está por la labor de madurar; en la segunda, se convierte en el centro invisible de los juegos de los siete amigos que le cuidan, como si de los siete enanitos se tratase, en un guiño claro y continuo a la historia de Blancanieves. El paso del tiempo, la memoria y la fantasía son elementos muy presentes en el trabajo de Gomes. Pero hay más....
Quivir, la humanidad es naturaleza

Quivir, la humanidad es naturaleza

“Que hemos de luchar juntos por una vida mejor, en esta única Tierra que es nuestra morada” es una de las ‘Cinco cosas que hay que saber’ según el poeta y ensayista Jorge Riechmann. Y realizando el documental Quivir el director sevillano Manutrillo ha conseguido mostrar con acierto la belleza de esa morada y la afinidad de sus habitantes. Quivir es una sincera manifestación de amor a la imagen y a la naturaleza. La película compara el proceso de saca de corcho en el Parque Natural de los Alcornocales en Cádiz y en la Reserva de Interés Biológico y Ecológico de Jbel Bouhachem en el norte de Marruecos. Sus protagonistas, Germán y Driss, dos capataces de ambos lados del Estrecho, entienden que hay más similitudes que diferencias entre ambas formas de hacer y de sentir: lo que les separa, como explica uno de ellos, es básicamente el idioma. La empatía entre ambos trabajadores empieza a percibirse claramente cuando los unos ven a los otros en una serie de fotos realizadas por el propio director. En los dos casos se extrañan pero a la vez se identifican. Y cuando se encuentran en Marruecos, los dos capataces reconocen al otro como maestro en el trabajo del corcho. Las soberbias imágenes de ‘Quivir’ evidencian la experiencia de Manutrillo como fotógrafo y conectan eficazmente con el espectador, haciéndole parte del espacio mostrado, de una naturaleza majestuosa pero dura donde hombres y árboles se necesitan y se transforman mutuamente en una relación telúrica en la que ambos, como parte del mismo medio, llegan a confundirse: la desnudez de los corcheros es análoga a la...
Somos la Generación CinExin y hacemos películas

Somos la Generación CinExin y hacemos películas

En su última edición, el Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF) ha homenajeado a un grupo de cineastas que a finales de los 90 decidió hacer cine como la mejor manera de protestar por el recorte de ayudas a la producción cinematográfica en aquel momento. De esta manera nació la Generación CinExin, de la que forman parte muchos de los nombres andaluces más relevantes en el cine español actual, entre ellos directores, productores, técnicos y actores. Así, compraron una lata de 30 metros de película, la dividieron en trozos y rodaron varios cortos que fueron exhibidos por primera vez en febrero de 1997 en el cine-club de la Escuela de Arquitectura de Sevilla y que este año han formado parte de la programación del SEFF. La proyección tuvo lugar en el Teatro Alameda, muy cerca del lugar donde se gestó la idea: el bar La Sirena. En el acto estuvieron presentes algunos de sus componentes: Alberto Rodríguez, Santi Amodeo, Álvaro Alonso, Antonio Perumanes, Jesús Ponce, Ana Rosa Diego, Antonio Lobo, Álex Catalán, Miguel Ángel Carrasco, Daniel Cubertas, Gervasio Iglesias y Óscar Clemente. A la lista se suman Paco R. Baños, Daniel de Zayas o Mariano Agudo. “Somos todos de aquí y hemos formado un tejido pequeñito que ha dado lugar a bastantes pelis”, recuerda Jesús Ponce. “El origen fue una protesta: si no hay dinero para el cine, se hará cine sin dinero”, y añade que en las circunstancias actuales “con el digital y el low cost lamentablemente se está volviendo a eso; es un error hacer cine sin pagar, pero los que quieren destruir la cultura saben...