Mujeres cineastas: nuevas miradas

Mujeres cineastas: nuevas miradas

Cuando pensamos en los orígenes del cine se nos viene a la cabeza figuras tan célebres como los hermanos Lumière, inventores del cinematógrafo y autores de vistas tan famosas como Los obreros saliendo de la fábrica o el Regador regado, George Méliès por su famosa película Viaje a la Luna o Segundo de Chomón con El hotel eléctrico. La lista continuaría con nombres tan famosos como Alexandre Promio, Eduardo Jimeno o William Kennedy Dickson, pero a menudo se queda en el olvido el nombre de Alice Guy, quien firmaría la primera película de ficción, El hada de los repollos.

Como Alice, multitud de cineastas han sido silenciadas en la industria cinematográfica, así cuando se nos pide que enumeremos directores, rápidamente pensamos en John Ford, Orson Welles, Quentin Tarantino, Martin Scorsese, Woody Allen, Stanley Kubrick y un sinfín de nombres más, sin incorporar una sola mujer a la lista.

Hay multitud de directoras que destacan dentro de la industria, es el caso de Mia Hansen- Løve, cineasta que al igual que muchos en la Nouvelle Vague empezaría escribiendo en Cahiers du Cinema, hasta dar el salto a la dirección. Obras suyas son El porvenir (2016), en la que cuenta con la prestigiosa actriz Isabelle Huppert y por el que conseguiría El Oso de Plata a la mejor dirección en Berlín, Un amour de Jeunesse (2011), Todo está perdonado (2007) o Eden (2014). Todas estas obras comparten una misma visión, lúgubre, decadente, solitaria a través de temáticas como pérdidas inevitables,  desengaños amorosos o idealizaciones decepcionantes. Su cine es muy íntimo, siempre toca temas autobiográficos o hace referencias a personas de sus círculos más cercanos, provocando una sensibilidad única en el espectador. Huye de todo estereotipo femenino establecido y muestra personajes femeninos sobrios, fuertes y en búsqueda constante de la libertad.

Otro ejemplo es Celine Sciamma, cineasta francesa, que estudió en la prestigiosa escuela de cine La Fémis. Suele tratar argumentos relacionados con la preadolescencia y adolescencia, desde una mirada impecable y fresca, cuestionando los estereotipos de género, preguntándose sobre la identidad de género y las distintas orientaciones sexuales. Sus dos largometrajes, Tomboy (2011) y Girlhood (2014), han sido reconocidos en prestigiosos festivales de cine como son Berlín, Cannes, Toronto y Sundance. Otras cineastas como Sofía Coppola o Monja Art siempre sintieron interés en tratar esta misma temática, pues ven necesario insistir sobre esta etapa humana, mostrando el despertar a todos los niveles de los jóvenes y aportando una visión muy liberada, haciendo a la mujer dueña de su propia sexualidad, de la que se ha carecido a lo largo de la historia del cine.

Dentro del cine documental, son cada vez más las mujeres que se incorporan, destacando en esta categoría Silvia Munt, Amparo Climent y Mona Eldaief.

Silvia Munt dirige  La granja del paso (2015), donde a través de distintos  testimonios logramos hacernos una idea sobre el funcionamiento de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Munt ha logrado realizar un documental gracias al cual tomar conciencia de la situación económica y social a la que se enfrentan numerosas familias españolas a causa de la crisis. Amparo Climent nos deleita con Las lágrimas de África (2016), nos consigue transmitir mediante su voz en off como los refugiados subsaharianos arriesgan sus vidas para poder llegar a Europa a través de Melilla. Se capta de una forma aterradora las condiciones vergonzosas y las distintas labores inhumanas a las que se exponen y consigue llegar directamente a la conciencia del espectador.  Mona Eldaief en cambio opta por acercarnos a la lucha contra el machismo más absoluto desde el caso particular de Rafea, mujer beduina con cuatro hijas que habita en una de las poblaciones más pobres de Jordania en su obra Rafea y el Sol (2012).

A ellas se les suman Kathryn Bigelow, Agnès Varda, Rita Azevedo, Teresa Villaverde y muchas otras que destruyeron estereotipos, lucharon contra el heteropatriarcado, aportaron nuevas visiones, crearon nuevos cánones y sin embargo no fueron contempladas por la historia del cine ni la crítica más normativa. Seguimos luchando por tener más visibilidad, estar más presentes en los festivales más destacados como Cannes, Toronto, San Sebastián o Venecia y obtener más premios y reconocimiento para, por fin, contar con esa mirada femenina tan ausente y necesaria en la industria y en la sociedad.

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