Música, adicción universal

Música, adicción universal

El tremendo éxito que está cosechando ‘Whiplash‘ ha traído a la palestra un subgénero que siempre nos ha estado rondado ofreciéndonos un entretenimiento que por norma general suele captar nuestra atención. Lo curioso es que aún tratando de música, estas películas a las que nos referimos nos hablan más bien de los propios músicos. Idas, venidas y dificultades de unos artistas en los que la trama fija un interés concreto por conocer los entresijos de sus vidas. La figura del músico puede estar tranquilo: su existencia es algo que normalmente atrapa nuestro interés. El director de la orquesta le grita al músico a un palmo de la cara dejándose los pulmones en ello, mientras que el pobre aleccionado no puede reprimir sus lágrimas ante tanta crueldad y violencia verbal. Nosotros, los espectadores, nos metemos en la piel del miembro de la banda y casi que podemos sentir en nuestros huesos el terror que el pobre chico debe estar pasando. Es en ese momento cuando nos damos cuenta de que ‘Whiplash‘ (2014, Damien Chazelle) nos acaba de atrapar: hemos empatizado con la frustración del joven percusionista y durante el resto de metraje, compartiremos con él sus ambiciones, temores y aspiraciones haciéndolas nuestras. La película dirigida por Damien Chazelle, en boca de muchos tras su éxito en los BAFTA y los Oscars, es el punto de partida para esta disertación sobre la relación músico-cine. Empezar con ‘Whiplash‘ es hablar en realidad de esa película de etiqueta indie que este año que se ha colado entre las grandes producciones robándoles una parte del gran pastel. Siempre, año tras año, hay un proyecto sorpresa que...