Lynn Shelton y su dulce receta

Lynn Shelton y su dulce receta

Música folk, pantalones pitillo, platos veganos, conversaciones acompañadas con vino a la madrugada, situaciones incómodas y, en general, un micromundo muy detallista -indudablemente hipsteriano- son los principales ingredientes con los que Lynn Shelton se ha señalado a sí misma con la etiqueta “Made in Sundance”. Ver el cine creado por esta directora y guionista, dejarse llevar por sus amables películas en las que problemas delicados vienen disfrazados de situaciones tan absurdas como cómicas, es sencillamente percibir la imprimación y el espíritu que el famoso certamen independiente ha dejado en ella. Como hija de Sundance, Shelton le debe a su festival mecenas el empujón que recibió su carrera cuando en 2009 su película Humpday fue galardonada con el Premio Especial del Jurado, hecho que la aupó como una de las personalidades del actual cine indie. La filmografía de esta directora no es muy extensa hasta el momento, haciéndose patente el tiempo que se lleva en dar sus pinceladas y hacer uso de un buen ojo para vincularse a proyectos que le ayudan a crear una línea continua. A su casi medio siglo de vida, su producción como creadora se limita a varios cortos-semi-documentales con los que fue modelando un estilo crudo, que posteriormente sería pulido, y a cinco películas, sus verdaderas obras de peso, de las cuales la primera, We Go Way Back (2005), pasó sin pena ni gloria, y la última, Laggies, que aún está pendiente de estrenarse. También cabe destacar que en televisión ha dirigido un capítulo de la cuarta temporada de Mad Men y, más en su terreno, cuatro episodios de New Girl. Trío de reinas: Humpday,...